Ensayos Completos
Barcelona, Seix Barral, 2013
(1a ed. .....................)
La invención de la soledad
Retrato de un hombre invisible
«Recibí la noticia de la muerte de mi padre hace tres semanas. Fue un domingo por la mañana mientras yo le preparaba el desayuno a Daniel, mi hijito» (pàg. 10).
«Como dice uno de los personajes de Beckett, "el hábito es el mayor insensibilizador"» (pàg. 13).
«Conocí la historia de mi abuelo no hace mucho tiempo, y si no hubiera sido por una extraña coincidencia, nunca nos habríamos enterado» (pag. 44).
Libro de la memoria
«A. tuvo una visión que lo ha acompañado desde entonces: cada eyaculación contiene miles de millones de espermatozoides -o mas o menos la cantidad equivalente al número de habitantes del planeta- y eso significa que cada hombre guarda en sí mismo el potencial de un mundo entero» (pàg. 134).
«A pesar de la mitología popular en torno a la ballena, el enorme pez que devora a Jonás no es en absoluto un agente de destrucción. Es él quien lo salva de morir ahogado en el mar: "Rodeáronme las aguas hasta el cuello, el abismo me envolvió, las algas se enredadon en mi cabeza"» (pag. 147).
«- ¿Qué hace Superman?
»- Salva a la gente.
» Pues este acto de salvación es lo que en realidad hace el padre: protegiendo a su pequeño hijo de cualquier peligro. Y para este niño pequeño ver a Pinocho, el mismo muñeco tonto que ha ido de desventura en desventura, que quería ser "bueno" pero no podía evitar ser "malo", esta misma marioneta pequeña e incompetente que ni siquiera es un niño de verdad, convertida en un personaje redentor que salva a su padre de las garras de la muerte constituye un revelación sublime. El hijo salva al padre» (pàg. 158).
«Es imposible escribir algo que no se haya visto previamente, pues antes de que una palabra pueda llegar a la página, tiene que haber formado parte del cuerpo, tiene que haber sido una presencia física con la que uno haya convivido, igual que convive con el corazón, el estómago y el cerebro» (pàg. 163).
«Le ha producido un placer especial observar la forma de recordar de su hijo. Su memoria es asombrosa, igual que la de todos aquellos que aún no saben leer ni escribir. Su capacidad para la observación detallada, para reconocer la singularidad de un objeto, es casi ilimitada. El lenguaje escrito nos libera de la necesidad de recordar demasiadas cosas, pues los recuerdos se almacenan en forma de palabras. El niño, sin embargo, se halla en un sitio donde aún no ha hecho presencia la palabra escrita» (pàg. 195-196).
A salto de mata
«Si se construye un mundo tan primitivo como para convertir a Darwin en el principal filósofo y a Esopo en el mayor poeta, ¿qué otra cosa puede esperarse? Es como la selva, ¿no? No hay más que ver la publicidad de la Dreyfus, con el león paseándose en medio de Wall Street. ¿Podría ser más claro el mensaje? Comed o sed comidos. Es la ley de la selva, amigo mío, y si no lo aguantas será mejor que te largues mientras puedas» (pàg. 215).
«La democracia pura puede ser peligrosa. Hay que proteger los derechos de las minorías, y eso es lo que una república hace por nosotros. Todo esto se explica en los Federalist Papers. El gobierno tiene que protegerse de la dictadura de la mayoría. Los niños deben saberlo» (pàg. 227).
«Llegados a cierto momento de la vida, descubrimos que nuestros días transcurren tanto en compañía de los muertos como de los vivos» (pàg. 297).
«Mi antigua manera de hacer las cosas había conducido al desastre, y había llegado el momento de probar ideas nuevas, un nuevo modo de abordar el dilema que me perseguía desde el principio: cómo conciliar las necesidades físicas y espirituales. Los términos de la ecuación seguían siendo los mismos: tiempo por un lado, dinero por el otro. Había apostado por mi capacidad de administrar ambas cosas, pero tras años de esfuerzos por alimentar primero una boca, luego dos y después tres, había acabado perdiendo. No era difícil comprender por qué. Me había empeñado demasiado en conseguir tiempo, y no lo suficiente en ganar dinero, con el resultado de que ahora no tenía ni una cosa ni la otra» (pàg. 306).
Dos entrevistas
Entrevista con Larry McCaffery y Sinda Gregory
«El azar es parte de la realidad; contínuamente nos vemos transformados por las fuerzas de la coincidencia, lo inesperado ocurre en nuestras vidas con una regularidad casi paralizante [...] Mi propósito es escribir una ficción tan extraña como el mundo en que vivimos» (pàg. 726).
«Nuestras vidas no nos pertenecen, pertenecen al mundo, y a pesar de nuestros esfuerzos por comprenderlo, el mundo va más allá de nuestra capacidad de comprensión» (pàg. 727).
«El hecho de que mi peluquero le hubiera cortado el pelo al inventor de la bombilla eléctrica me parecía fascinante» (pàg. 730).
«Todas las novelas son autobiográficas» (pàg. 730).
«La poesía es como tomar fotografías, mientras que la prosa es como filmar con una cámara cinematográfica» (pàg. 741).
«"Los niños son maravillosos. Si yo no tuviera hijos, iría por ahí creyéndome Rimbaud"» (pag. 743).
«Al final del verano, estaba acabando el primer borrador. Por casualidad, terminé el día antes de volver a Nueva York. Escribí la última frase a las doce o doce y media del mediodía y recuerdo que me puse de pie y me dije:"Por fin lo has hecho. Por una vez en tu vida has escrito algo bastante decente". Me sentía bien, realmente bien, lo cual me ocurre muy rara vez al pensar en mi trabajo. Encendí un cigarrillo y abrí la puerta para salir al sol, deseoso de saborear mi triunfo durante unos minutos antes de regresar a la casa. Allí estaba, en los escalones de mi pequeña cabaña, diciéndome a mi mismo que era un genio, cuando de repente miré a mi hija de dos años frente a la casa. Estaba totalmente desnuda (casi no había usado ropa en todo el verano) y en aquel momento estaba en cuclillas sobre unas piedras cogiendo una caca. Ella me descubrió mirándola y comenzó a gritar con alegría: "¡Mira, papi! ¡Mira lo que he hecho!". Así que en lugar de regodearme en mi genialidad, tuve que limpiar a mi hija [...] No estoy seguro si Sophie me ofrecía una forma poco sutil de crítica literaria o si simplemente estaba haciendo una afirmación filosófica sobre la igualdad de todas las artes creativas. Sea como fuere, me hizo caer de mi nube, y se lo agradecí mucho» (pàg. 743-744).
«Las novelas de misterio siempre dan respuestas, las mías formulan interrogantes» (pàg. 747).
«Aprendemos nuestra soledad de los demás, del mismo modo que aprendremos el lenguaje de los demás» (pàg. 752).
«Sentí como si estuviera mirando en lo más profundo de mi ser, y lo que allí encontré fue algo más que a mí mismo, encontré al mundo [...] los demás que habitan en mi interior» (pàg. 752-753).
