Roth, Philip, La Mancha humana
(títol original The Human Stain, 2000, trad. Jordi Fibla)
«Catorce eran los alumnos de la clase, y Coleman había pasado lista al comienzo de las primeras lecciones, a fin de aprenderse sus nombres. Puesto que en la quinta semana del semestre aún había dos nombres a los que nadie respondía, a la sexta semana Coleman preguntó al inicio de la clase:
»-¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han hecho negro humo?
»Al cabo de unas horas se sorprendió al ser llamado por su sucesor, el nuevo decano de la facultad, para comunicarle la acusación de racismo efectuada contra él por uno de los dos alumnos que no asistían a clase, el cual resultó ser de raza negra y, pese a estar ausente, se había enterado en seguida de la expresión con la que el profesor había planteado púplicamente el problema de su ausencia» [pàg. 17]
«Antes de que se convirtiera en un decano revolucionario, antes de que llegara a ser un serio profesor de lenguas clásicas, y mucho antes de que fuese el paria de Athena, no sólo había sido un muchacho estudioso sino también encantador y seductor, lleno de estímulos, malicioso, incluso un tanto demoníaco, un dios Pan de nariz roma y patas de macho cabrío. En el remoto pasado, antes de que en su vida solo tuvieran cabida las cosas serias» [pàg. 40]
«Hacer el amor con Lester nunca era divertido..., según Faunia, él no sabía hacerlo. "Era demasiado estúpido incluso para follar bien"» [pàg. 45]
«-De joven nunca me relacioné con mujeres feas -dijo él-, pero en la marina tenía un amigo, un tal Fariello, cuya especialidad eran las feas. Allá, en Norfolk, si íbamos a un baile en una iglesia, si acudíamos de noche al local de las USO, Fariello iba en línea recta hacia la chica más fea. Cuando me reí de él, me dijo que no sabía lo que me estaba perdiendo. Me explicó que estaban frustradas. "No son tan guapas como las emperatrices que tu eliges, así que harán cualquier cosa que quieras", me dijo» [pàg. 50]
«Aquí, en los Berkshires, tenemos gente, tanto palurdos como profesores universitarios, que no modificará sus valores para ceder cortésmente el paso a la revolución sexual. Fieles de mentalidad estrecha, rigoristas del decoro, toda clase de personas retrógradas deseosas de desenmascarar y castigar a hombres como usted. Podrían hacer que las cosas se le pongan duras, Coleman... y no precisamente como lo hace la Viagra» [pàg. 101]
«Más adelante, el supervisor de la escuela de Enseñanza media clausuró la piscina para que los chicos blancos no tuvieran que bañarse con los de color. Era una gran piscina, utilizada para las clases de natación y las prácticas de un equipo de natación, parte del programa de educación física durante años, pero como hubo objeciones por parte de algunos padres de los chicos blancos para quienes trabajaban los padres de los chicos negros, los que trabajaban como criados, chóferes y jardineros, vaciaron la piscina y la cubrieron de tierra» [pàg. 155]
«Eso es lo que Faunia detesta de él..., el carácter privilegiado de su sufrimiento» [pàg. 285]
«Él no tiene la voz apropiada. No conoce el lenguaje de los grajos. A los otros no les gusta verle ahí afuera. Finalmente bajó y vino a mí, porque yo estaba afuera. Lo habrían matado.
»- Eso es lo que pasa cuando a uno lo crían a mano -dijo Faunia-, es lo que ocurre por haber estado toda la vida con gente como nosotros. La mancha humana» [pàg. 294]
«Como dice la fantasía de nuestro orgullo desmesurado, estamos hecho a imagen de Dios, de acuerdo, pero no del nuestro..., sino del de los antiguos griegos. Dios vicioso. Dios corrompido. Un dios de la vida si jamás ha existido. Dios a imagen del hombre» [pàg. 295]
«La verdad no se revela de golpe [...] La verdad acerca de nosotros es interminable. Como lo son las mentiras» [pàg. 379]
«Pero lo peligroso del odio es que, una vez empiezas a sentirlo, lo experimentas cien veces más de lo que esperabas. Una vez empiezas, no puedes detenerte. No conozco nada más difícil de dominar que el odio. Es más fácil dejar de beber que dominar el odio, y ya es decir» [pàg. 394]