dissabte, 30 de maig del 2026

El Passatge

 Roca, Maria Carme, El passatge

(febrer del 2025)


"I vam tornar cap a casa, amb el cap ben alt, amb la barbeta alçada, com m'havia recomanat en Josep Maria. 

Vaig aprendre que la felicitat consistia en assaborir les petites victòries que ens oferien els dies; que calia padalejar-les com si mai més s'haguessin d'esdevenir" [pàg. 65].

"Jo tenia quaranta anys ben llargs, ja era lluny de ser una noia, si bé podia passar per més jove. La Llúcia, la guaridora, deia que les persones bones es veien joves més temps, que no els desapareixien mai del tot els trets d'infant, perquè conserven la innocència. I amb el temps també vaig tenir una gran capacitat per adaptar-me a l'ambient que fos; que tant podia anar amb un parrac com amb un vestit de mussolina brodada. I el posat..." [pàg. 218].

Valoració: bonica per conèixer una mica la història de Barcelona de finals del XIX- principis del XX. 3/5. 



dissabte, 9 de maig del 2026

El hechizo de Lily Dahl

 Hustvedt, Siri, El hechizo de Lily Dahl

(títol original: The Enchamtment of Lily Dahl, 1996, trad. Javier Calvo, 2025)


"-Tiene gracia lo de Marilyn. Nadie se alegraría mucho si estuviera viva, salvo quizá yo. ¿Sabes eso de que en la prensa amarilla siempre están encontrando a Elvis y a JFK vivos y viviendo en Sudamérica o algo así? Pues a Marilyn nunca la encuentran, aunque sea igual de famosa. Y no la encuentran porque no quieren encontrarla vieja"[pág. 136]. 

"-Creo que está bien, porque tienes las viñetas con las historias, y eso cuenta un poco de la historia de este lugar. No son solo retratos de gente.
- ¿Aunque las historias no sean todas ciertas, como las de Howard?
- Este sitio vive de las historias que no son ciertas. Mi abuelo siempre me decía: "El disparate de un hombre es la verdad de otro".
- ¿Era relativista?- quiso saber Ed.
Lily se quedó perpleja.
-No -dijo-. Era socialista. Su héroe era Thorstein Veblen" [págs. 137-139]. 

"-Creo que lo importante no es lo que pasa en tu vida, sino la forma en que te imaginas lo que pasa, el color que les das a los acontecimientos. Es un poco como la idea del bebé cambiado al nacer, ahora que pienso. Tiene algo de sustitución. Cuando trabajaba en aquel hotel y hacía las camas para la gente y les limpiaba los retretes y les recolocaba los perfumes y los jabones y les vaciaba los ceniceros en unna cubeta, me sentía humillada en todo momento porque me imaginaba que estaba destinada a otra cosa. Pero la verdad es que no tenía razón para hacerlo. Era una chica pobre de un sitio rural perdido de Dakota del Sur. Pero había leído muchos libros, y aquellas historias escribieron la mía, fíjate" [pág. 158]. 

"- No te lo tomes demasiado a mal -dijo Dolores por fin-. Hay cosas mucho peores en este mundo que esa clase de juegos. Hay muchos hombres en este pueblo que tienen algún juego que que nadie quiere jugar con ellos. Si alguien lo sabe, soy yo. Es algo que no hace daño a nadie y a ellos los reconforta. No me avergüenzo. -Hizo una pausa-. Lo gracioso del tema es que incluso los tíos raros caen en categorías. No hay nada nuevo bajo el sol. Es para no creérselo. -Levantó la mano del volante y la agitó. 
- Pero esconderte es tu juego, Dolores, no el de Ed.
Dolores redujo la velocidad.
- Para jugar hacen falta dos, cielo" [pág. 289].

" Eileen estaba tremblando, pero reanudó su discurso. Contó que a Martin le encantaba la carpintería, los libros y los animales. Lily no sabía lo de los animales, pero aceptó la palabra de la hermana. Todo es verdad, pensó, y al mismo tiempo todo es mentira. Eileen quería rememorar a Martin y contar la verdad, pero Lily tenía la sensación de que podías escarbar y escarbar y hablar y hablar hasta el día del Juicio Final y aun así no encontrarías ningún Martin "real"; no podrías saber qué había habido allí en realidad [pág 361].     

Valoració: 4/5. Magnífica recreació de personatges, Hustvedt et submergeix en un ambient molt peculiar dels Estats Units rural. 

dissabte, 25 d’abril del 2026

Les gratituds

 De Vigan, Delphine, Les gratituds

(títol original: Les gratitudes; trad. Jordi Martín Lloret, 2019). 


"T'has demanat mai quants cops al dia deies gràcies? Gràcies per la sal, per la porta, per la informació. 
Gràcies pel canvi, pel pa, pel paquet de tabac.
Gràcies de cortesia, per convenció social, automàtics, mecànics. Quasi buits. 
A vegades omesos.
A vegades exageradament subratllats: Gràcies a tu. Gràcies per tot. Mil gràcies. 
Moltíssimes gràcies. 
Gràcies professionals: Gràcies per la resposta, per l'atenció, per la col·laboració.
T'has demanat mai quantes vegades a la vida havies dit gràcies de debó? Un gràcies de veritat. L'expressió de la teva gratitud, del teu reconeixement. del teu deute.
A qui?
Al professor que et va guiar cap als llibres? Al noi que va intervenir el dia que et van agredir pel carrer? Al metge que et va salvar la vida? 
A la vida mateixa?" [pàgs. 11-12]. 

"Quan vaig a veure la Michka, observo les residents. Les molt molt velles, les mitjanament velles, les no tan velles, i a vegades em venen ganes de preguntar-los: encara us acaricia algú? Us abraça algú? Quant fa que una altra pell no entra en contacte amb la vostra?
Quan m'imagino de gran, de molt gran, quan m'intento veure d'aquí a quaranta o cinquata anys, el que sembla més dolorós, més insoportable, és la idea que ja ningú no em toqui. La desaparació progressiva o brusca del contacte físic" [pàg. 95]. 


"Soc logopeda. Treballo amb les paraules i amb el silenci. Les coses que no es diuen. Treballo amb la vergonya, amb el secret, amb els penediments. Treballo amb l'absència, amb els records desapareguts, i amb aquells que ressorgeixen, darrere un nom, una imatge, un perfum. Treballo amb els dolors d'ahir i amb els d'avui. Amb les confidències. 
I amb la por de morir.
Això forma part de la meva feina.
Però el que no em deixa de sorprendre, el que m'al·lucina fins i tot, el que -encara avui, després de més de deu anys de pràctica- em talla l'alè a vegades, és la perennitat dels dolors d'infantesa. Una empremta ardent, incandescent, malgrat els anys. Que no s'esborra" [pàg. 114].

"Envellir és aprendre a perdre.
Encaixar, cada setmana o gairebé, una deficiència nova, una alteració nova, un dany nou. Això és el que veig. 
I ja no hi ha res més a la columna dels beneficis" [pàg. 128].

Valoració: 5/5. Preciosa novel·la, tot i que molt trista, sobre el dolor d'envellir i els afers pendents.  

diumenge, 19 d’abril del 2026

Un mal nombre

 Ferrante, Elena, Un mal nombre

[títol original: Storia del nuovo cognome; trad. Celia Filipetto, 2012]



"Desde niñas habíamos visto a nuestros padres zurrar a nuestras madres. Nos habíamos criado pensado que un desconocido no debía rozarnos siquiera, pero que nuestro padre, nuestro novio y nuestro marido podían darnos bofetadas cuando quisieran, por amor, para educarnos, para reeducarnos. Por lo tanto, desde que Stefano no era el odioso Marcello sino el joven al que había dicho querer muchísimo, el joven con el que se había casado y con el que había decidido vivir para siempre, debía asumir hasta el fondo la responsabilidad de su elección. Sin embargo, no todo cuadraba. A mis ojos, Lila era Lila, no una mujer cualquiera del barrio. Tras recibir un sopapo del marido, nuestras madres no adoptaban esa expresión de tranquilo desprecio que mostraba ella. Se desesperaban, lloraban, se enfrentaban a su hombre con cara de pocos amigos, lo criticaban a sus espaldas y, pese a todo, quien más quien menos, seguían apreciándolo (mi madre, por ejemplo, admiraba sin medias tintas los tejemanejes marrulleros de mi padre). Pero Lila exhibía una sumisión sin respeto [pág. 61].

"-Solo era cuestión de dinero, Lila. Hoy todo ha cambiado, eres mucho más hermosa que la muchacha vestida de verde.
Pero pensé: No es cierto, estoy mintiendo. Había algo malvado en la desigualdad, y ahora lo sabía. Actuaba en profundidad, cavaba más allá del dinero. No bastaban la caja registradora de las dos charcuterías y tampoco la de la fábrica de zapatos o la de la tienda de zapatos para ocultar nuestros orígenes. Lila misma, aunque hubiera sacado del cajón más dinero del que ya sacaba, aunque hubiese sacado millones, treinta o incluso cincuenta, no lo habría conseguido. Me había dado cuenta y, por fin, había algo que sabía mejor que ella; no lo había aprendido en aquellas calles, sino en la puerta del colegio, al observar a la chica que iba a buscar a Nino. Ella era superior a nosotras, así, sin proponérselo. Y eso resultaba insoportable" [pág. 147].

"-Siempre tengo que demostrar que puedo ser mucho mejor. -Y añadió sombría-: Cuando abrimos esta tienda, Stefano me enseñó cómo engañar con el peso; yo, al principio, le grité: Eres un ladrón, es así como ganas dinero; después no supe resistirme, le demostré que había aprendido y enseguida me inventé mis propios trucos para engañar y se los enseñé, y siempre se me ocurren otros nuevos; os engaño a todos, engaño en el peso y en mil cosas más, engaño al barrio, no te fíes de mi, Lenù, no te fíes de lo que hago y digo" [pág. 169].

"Nosotras, las chicas, cuando un tipo no se fijaba mucho en nosotras, solíamos decir que no era hombre. ¿Lo era Enzo o no lo era? Yo no entendía nada de ciertas interioridades oscuras de los varones, ninguna de nosotras entendía nada, de manera que ante cualquiera de sus manifestaciones confusas recurríamos a aquella fórmula. Algunos como los Solara, como Pasquale, como Antonio, como Donato Sarratore, incluso como Franco Mari, mi novio de la Escuela Normal, nos querían con las más variadas tonalidades -agresivas, sumisas, despistadas, atentas- pero nos querían sin lugar a duda. Otros como Alfonso, como Enzo, como Nino, eran -según tonalidades asimismo variadas- de un comedimiento distante, como si entre nosotras y ellos hubiese un muro y el esfuerzo por escalarlo fuera tarea nuestra [pág. 431]. 

"Dimos un largo paseo. Nos besamos, nos abrazamos en el paseo a orillas del Arno, le pregunté, medio en serio medio en broma si quería colarse en mi habitación. Dijo que no con la cabeza, me besó otra vez con pasión. Entre él y Antonio había bibliotecas enteras, pero se parecían" [pág. 512].

Valoració: 5/5. Ferrante no decepciona. Entres de ple en l'univers dels barris populars de Nàpols. Estimes els seus personatges, els veus, gairebé els tens a tocar. 


divendres, 23 de gener del 2026

L'Amiga Genial

 Ferrante, Elena, L'amiga genial

(títol original: L'amica geniale, trad. Marta Hernández Pibernat, 2011).



"No enyoro la nostra infància, està plena de violència. Ens passava de tot, a casa i a fora, cada dia, però no recordo haver pensat mai que la vida que ens havia tocat fos especialment desagradable. La vida era així i prou, creixíem amb l'obligació de fer-la difícil als altres abans que els altres ens la fessin difícil a nosaltres. Esclar que m'haurien agradat les maneres amables que aconsellaven la mestra i el rector, però sentia que aquelles maneres no eren adequades per al nostre barri, encara que fossis una noia. Les dones es barallaven entre elles més que els homes, s'agafaven pels cabells, es feien mal. Fer mal era una malaltia" [pàg. 39].

"En conseqüència, allò d'haver adquirit ja des de quart, el meu primer curs a l'institut, una certa fama de bona estudiant aviat em va deixar de semblar cap gran cosa. Al capdavall, ¿què demostrava? Sobretot demostrava fins quin punt havia sigut fructífer estudiar amb la Lila i conversar-hi, tenir-la d'estímul i suport per endinsar-me en aquell món de fora del barri, entre les coses i les persones i els paisatges i les idees dels llibres" [pàg. 278].

"Necessitava expressar-me, tenia el cap ple fins dalt. Recorria a la Lila, especialment quan a l'escola hi havia vacances. Ens trobàvem, xerràvem en confiança. Li parlava amb tot detall de classes, dels professors. Ella m'escoltava amb atenció, i jo esperava que se sentís encuriosida i tornés a la fase en què en secret o sense amagar-se anava corrents a aconseguir els llibres que li permetien passar-me al davant. Però no ho va fer mai. Era com si una part d'ella subjectés amb fermesa les regnes de l'altra part. En canvi, aviat va sorgir una tendència seva a fer llargues intervencions, en general amb ironia" [pàg. 394].

"La mestra [...] es va posar a parlar de la Lila. L'havia vist pel carrer, de lluny. Era amb el promès, va dir, el xarcuter. Llavors va afegir una frase que recordaré sempre: 
- La bellesa que la Cerullo tenia al cap des de petita no ha trobat sortida, Greco, i li ha acabat tota a la cara, al pit, a les cuixes i al cul, llocs d'on desapareix aviat i és com si no l'haguessis tingut mai" [pàg. 421].

""Saps què és la plebs?". "Sí, sí senyoreta." Què era la plebs ho vaig saber en aquell moment, i amb molta més claredat que quan la senyoreta Oliviero m'ho havia preguntat feia anys. La plebs érem nosaltres, la plebs era aquell disputar-se el menjar i el vi, aquell barallar-se per saber a qui se servia primer i millor, aquell terra fastigós per on els cambrers passaven i tornaven a passar, aquells brindris cada cop més vulgars. La plebs era la meva mare, que havia begut i ara es deixava anar amb l'esquena contra l'espatlla del meu pare, que estava seriós, i reia amb la boca oberta de bat a bat per les al·lusions sexuals del comerciant de metall. Reien tots, fins la Lila, amb l'aspecte de qui té un paper i l'interpreta fins el final". [pàgs. 507-508].  

 Valoració: 5/5. La saga promet. Impossible només llegir el primer.