Amélie Nothomb
Golpéate el corazón
Traducció: Sergi Pàmies
Barcelona: Anagrama, 2019
(1a ed., París: Albin Michel, 2017)
«Si le hubieran dicho que formar parte de la juventud dorada en una ciudad de provincias no auguraba nada extraordinario, no lo habría creído. No tenía ningún placer particular, solo sabía que sería grandioso. Por la mañana, cuando se despertaba, sentía en su corazón un gigantesco impulso y se dejaba llevar por aquel entusiasmo.
Cuando las chicas de su curso hablaban de su porvenir, Marie se partía de risa para sus adentros: boda, hijos, casa..., ¿Cómo podían conformarse con eso? ¡Qué estupidez reducir sus esperanzas a unas simples palabras, y más aún a unas palabras tan mezquinas! Marie no les ponía nombre a sus expectativas, saboreaba sus infinitas dimensiones.» (pp. 8-9)
«No había límites al poder de su abuela para convertir el mundo en un lugar interesante.» (p. 27)
«Tempestad en el cráneo» (p. 95)
«"La estupidez consiste en querer concluir", escribio Flaubert. Pocas veces se confirmaba esa afirmación como en las disputas, donde se identificaba al imbécil por su obsesión por querer tener la última palabra» (p. 144)
La novel·la de Nothomb se suposa que es vertebra com una història sobre la figura materna, la seva possible absència, la necessitat de cercar-la, les possibilitats de trobar-la (i les d'enganyar-se a l'hora de reconèixer-la). Sense ser el relat que més ens hagi entusiasmat de l'autora, ens toca relativament de prop quan s'endinsa en la relació que s'estableix entre la protagonista, Diane, i una professora de la universitat. Els autors d'aquest bloc han recordat, inevitablement, algunes de les seves peripècies a la UB (i de quina manera han perviscut com a experiències). Potser per això, un cert regust del relat ens ha resultat familiar...
Extensió virtual de memòries precàries que es resisteixen a deixar escapar experiències viscudes a través de la lectura
diumenge, 5 d’abril del 2020
Golpéate el corazón
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El monstruo
Ismaíl Kadaré
El monstruo
Madrid: Anaya, 1995
(1a ed., en forma abreujada: Nëntori, 1965. Pocs mesos després, prohibida a Albania durant 25 anys)
(1a ed., text complet, Paris: Fayard, 1991)
«Desde aquella memorable mañana en el hotel, a la memoria de Gent Ruvina acudían cada vez con mayor frecuencia los acontecimientos de Troya, en particular el Caballo de madera que había acabado convirtiéndose en su perdición. (...) Se sentía cada vez más inclinado a poner en duda toda la crónica del desarrollo de la viejísima historia.» (pp. 35-36)
«El Constructor sonrió. ¡Oh Dios, exactamente igual que entonces!, se dijo. ¿Igual que entonces...?, repitió. Pero, ¿cuándo había sucedido aquello con anterioridad? Su memoria había sido siempre confusa, como toda memoria compuesta de reminiscencias heredadas de generaciones humanas ya extinguidas, hecha de imágenes instintivas más que de recuerdos propiamente dichos.» (p. 99)
«[Laocoonte] Siento que cada día que pasa mis esperanzas disminuyen. Los caminos me son cerrados uno tras otro. Me encuentro atado de pies y manos. Pero la más terrible de las ataduras es la que me impide expresarme. Él puede haber dicho que acabarían cerrándome la boca, pero en realidad ya lo han hecho. No soy más que un ser petrificado. Una momia egipcia. Tal vez incluso peor, pues, según dicen, por la expresión de una momia puede adivinarse algo acerca de los últimos instantes del individuo al que envolvieron en vendas; sin embargo, yo me perderé en las tinieblas. En compañía de la verdad» (p. 129)
«Si la invención de la escritura constituía una de las más grandes tragedias del hombre en general, debido a que, en sentido estricto, aherrojaba con las cadenas de los signos su libre pensamiento, dicha innovación resultaba para los aedos cien veces más fatal. Encontraban menos dificultad en imaginar el fin del mundo que pensar sus cantos inmovilizados sobre tablillas, crucificados, ¡oh, dioses!, con los punzones, como los condenados a muerte.(...)
Retenerlas [las baladas] en una tablilla es lo mismo que meterlas en un ataúd» (p. 133)
«-Hay quien pretende que la memoria se hereda -observó Robert. -Si fuera verdad, podría creerse entonces que la immortalidad del alma no es más que la memoria transmitida de generación en generación» (p.150)
«Después de sus palabras se hizo un prolongado silencio, que no podía ser roto por cualquiera, sino únicamente por el mismo que lo había originado» (p. 152)
«Lo presentía, pero tenía miedo de ponerme a hacer cálculos. Temía que con el cálculo frío se rompería pronto el hechizo» (p. 156)
«No existe iluminación que se preste mejor a la separación de dos personas que la luz de neón, pensó él. Las caras parecen frías, lejanas, cada una tiene su secreto que se guarda para sí.» (p. 156)
«A ambos lados de la carretera, la planicie se desplegaba en la distancia, con aquel ladrido extraviado de perros en sus confines, que multiplicaba su inmensidad.» (p. 161)
En general, cal dir que la relectura de l'episodi del cavall de Troia que es fa al capítol V és fascinant: un exemple paradigmàtic de lectura, qüestionament, interpretació, revisió i reinterpretació del mite. És a dir, un exercici eminent de pensament en diàleg amb la tradició, en aquest cas, amb la tradició en majúscules.
Un cop acabada la lectura, és gairebé impossible no cercar a internet comentaris de la novel·la que ens acompanyin en la nostra lectura. En el meu cas, ho reconec sense recança, també per mirar de minvar la perplexitat davant de la història que se'ns explica. L'anàlisi de José Carlos Rodrigo Breto, al seu blog enlakadaria, dedicat a l'obra de Kadaré, m'ha semblat mooolt interessant i, certament, dona unes claus de lectura molt útils pels més despistats com jo (tot i que no el llegiria abans que el text de Kadaré per no condicionar-ne excessivament la interpretació). En deixo aquí al link... i constància del meu agraïment!!!
El monstruo
Madrid: Anaya, 1995
(1a ed., en forma abreujada: Nëntori, 1965. Pocs mesos després, prohibida a Albania durant 25 anys)
(1a ed., text complet, Paris: Fayard, 1991)
«Desde aquella memorable mañana en el hotel, a la memoria de Gent Ruvina acudían cada vez con mayor frecuencia los acontecimientos de Troya, en particular el Caballo de madera que había acabado convirtiéndose en su perdición. (...) Se sentía cada vez más inclinado a poner en duda toda la crónica del desarrollo de la viejísima historia.» (pp. 35-36)
«El Constructor sonrió. ¡Oh Dios, exactamente igual que entonces!, se dijo. ¿Igual que entonces...?, repitió. Pero, ¿cuándo había sucedido aquello con anterioridad? Su memoria había sido siempre confusa, como toda memoria compuesta de reminiscencias heredadas de generaciones humanas ya extinguidas, hecha de imágenes instintivas más que de recuerdos propiamente dichos.» (p. 99)
«[Laocoonte] Siento que cada día que pasa mis esperanzas disminuyen. Los caminos me son cerrados uno tras otro. Me encuentro atado de pies y manos. Pero la más terrible de las ataduras es la que me impide expresarme. Él puede haber dicho que acabarían cerrándome la boca, pero en realidad ya lo han hecho. No soy más que un ser petrificado. Una momia egipcia. Tal vez incluso peor, pues, según dicen, por la expresión de una momia puede adivinarse algo acerca de los últimos instantes del individuo al que envolvieron en vendas; sin embargo, yo me perderé en las tinieblas. En compañía de la verdad» (p. 129)
«Si la invención de la escritura constituía una de las más grandes tragedias del hombre en general, debido a que, en sentido estricto, aherrojaba con las cadenas de los signos su libre pensamiento, dicha innovación resultaba para los aedos cien veces más fatal. Encontraban menos dificultad en imaginar el fin del mundo que pensar sus cantos inmovilizados sobre tablillas, crucificados, ¡oh, dioses!, con los punzones, como los condenados a muerte.(...)
Retenerlas [las baladas] en una tablilla es lo mismo que meterlas en un ataúd» (p. 133)
«-Hay quien pretende que la memoria se hereda -observó Robert. -Si fuera verdad, podría creerse entonces que la immortalidad del alma no es más que la memoria transmitida de generación en generación» (p.150)
«Después de sus palabras se hizo un prolongado silencio, que no podía ser roto por cualquiera, sino únicamente por el mismo que lo había originado» (p. 152)
«Lo presentía, pero tenía miedo de ponerme a hacer cálculos. Temía que con el cálculo frío se rompería pronto el hechizo» (p. 156)
«No existe iluminación que se preste mejor a la separación de dos personas que la luz de neón, pensó él. Las caras parecen frías, lejanas, cada una tiene su secreto que se guarda para sí.» (p. 156)
«A ambos lados de la carretera, la planicie se desplegaba en la distancia, con aquel ladrido extraviado de perros en sus confines, que multiplicaba su inmensidad.» (p. 161)
En general, cal dir que la relectura de l'episodi del cavall de Troia que es fa al capítol V és fascinant: un exemple paradigmàtic de lectura, qüestionament, interpretació, revisió i reinterpretació del mite. És a dir, un exercici eminent de pensament en diàleg amb la tradició, en aquest cas, amb la tradició en majúscules.
Un cop acabada la lectura, és gairebé impossible no cercar a internet comentaris de la novel·la que ens acompanyin en la nostra lectura. En el meu cas, ho reconec sense recança, també per mirar de minvar la perplexitat davant de la història que se'ns explica. L'anàlisi de José Carlos Rodrigo Breto, al seu blog enlakadaria, dedicat a l'obra de Kadaré, m'ha semblat mooolt interessant i, certament, dona unes claus de lectura molt útils pels més despistats com jo (tot i que no el llegiria abans que el text de Kadaré per no condicionar-ne excessivament la interpretació). En deixo aquí al link... i constància del meu agraïment!!!
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