dimecres, 5 de desembre del 2018

La estrella del diablo



Nesbø, Jo, La estrella del diablo
(títol original: Marekors2003, trad. de Carmen Montes i Ada Berntsen)


La estrella del diablo (Harry Hole 5) de [Nesbo, Jo]

«Una ola de calor azota Oslo. La sangre que escapa del cadáver de una mujer que ha sido asesinada en su apartamento llama la atención de las autoridades. Al examinar el cuerpo, que tiene un dedo amputado, se encuentra un pequeño diamante rojo en forma de estrella de cinco puntas. A los cinco días, un afamado director de musicales denuncia la desaparición de su esposa, uno de cuyos dedos -rodeado por un anillo que tiene una estrella engastada- llegará por correo a las autoridades. Cinco días más y una mujer aparece muerta en circunstancias similares. Quizá esté saliendo a la luz la firma de un asesino demente cuyos pasos hay que detener.
Harry Hole tiene que investigar el caso en compañía del turbio agente Tom Waaler, su declarado enemigo íntimo, de manera que en primera instancia hace todo lo posible para evitar el cumplimiento del deber. De nuevo alcoholizado, y señalado de puertas adentro como una lacra para el cuerpo de policía, Hole tiene los días contados en el departamento. A no ser que pacte con el mismísimo diablo» [text contraportada]

dilluns, 19 de novembre del 2018

Riquete el del Copete

Nothom, Amélie, Riquete el del Copete
(títol original: Riquet à la houppe, trad. Sergi Pàmies, 2016)




«A la esposa solía entristecerle no haber tenido hijos. Honorat la consolaba diciéndole:"Nosotros somos nuestros hijos"» [pàg. 11].

«-Nuestro hijo es inteligente -declaró ella.
»Tenía razón: la criatura poseía esa forma superior de inteligencia que deberíamos denominar "sentido del otro". La inteligencia clásica rara vez incluye esta virtud, comparable a la facilidad para los idiomas: los que la tienen saben que cada persona constituye un lenguaje específico y que es posible aprenderlo a condición de asimilarlo con la más extrema meticulosidad del corazón y de los sentidos. Esa es también la razón por la cual proviene de la inteligencia: se trata de comprender y conocer. Los inteligentes que no desarrollen este acceso al prójimo se convertirán, en el sentido etimológico del término, en idiotas: seres centrados en sí mismos. La época actual rebosa de idiotas inteligentes y la sociedad consigue que echemos de menos a los entrañables imbéciles de antaño» [pàg. 12].

«El sufrimiento y la injusticia siempre han existido. Con las mismas buenas intenciones que cimientan el infierno, la época moderna ha secretado atroces pomadas verbales que, en lugar de curar, extienden la superficie del mal y producen una especie de irritación permanente en la piel del desdichado. A su dolor se le añade una nube de mosquitos» [pàg. 23].

«La gente no es indiferente a la belleza extrema: la detesta a conciencia. A veces el muy feo puede despertar una ligera compasión; el muy guapo, en cambio, irrita sin piedad. La clave del éxito radica en una ligera belleza que no moleste a nadie» [pàg. 53].

«Al parecer los tesoros japoneses están concebidos para ser admirados en la oscuridad» [pàg. 61].

«[Mirar] Se trataba de observar fijamente cualquier objeto, preferentemente el más anodino, hasta que este revelaba su secreto. Para ella no existían cosas insignificantes, solo existían cosas que no habían sido observadas con el grado de profundidad necesario para hacer emerger su extrañeza» [pàg. 110].

dijous, 15 de novembre del 2018

El crimen del conde Neville

Nothom, Amélie, El crimen del conde Neville
(Títol original: Le crime du comte Neville, trad. Sergi Pàmies, 2015)



«- [...] Me pregunto si se interesa usted lo suficiente por sus vivencias.
»Esta última palabra impactó al conde como si de una bofetada se tratara. No era la primera vez que se lo decían. De unos años a esta parte, y por oscuras razones, la gente ya no se conformaba con los términos sentimientos, sensaciones o impresiones, que no obstante seguían cumpliendo perfectamente su función. Además la gente debía tener vivencias. Neville era alérgico a este vocablo tan ridículo como pretencioso» [pàgs. 9-10].

«"¿Por qué inventar el infierno cuando existe el insomnio?", se preguntaba el conde» [pàg. 39].

«A los ocho años, Henri le había hecho una pregunta terrible a su padre. No era: "¿Los Reyes Magos son los padres?". Tampoco era: "¿Cómo se hacen los niños?". Era mucho más grave: "Papá, ¿qué quiere decir ser noble?". 
[...]
»- Ser noble, hijo mío, no significa tener más derechos que los demás. Significa que tienes muchos más deberes» [pàgs. 62-63].

«Existe una frontera temporal, tanto más enorme por cuanto no es oficial, que divide la humanidad en dos especies que bien podrían no comprenderse jamás. Arbitrariamente, situémosla en 1975, aun siendo conscientes de la extrema variabilidad de esta fecha en función de los países y de los entornos. Se trata de la línea que separa a los niños nacidos para seducir de los niños nacidos para ser seducidos.
»Los niños del mundo antiguo sólo tenían derecho a una cuota mínima de atención y afecto, salvo si se esforzaban en seducir a sus padres; los niños modernos, en cambio, eran, desde el mismo momento de nacer, objetos de un intento de seducción por parte de sus padres, que tenían derecho únicamente a una cuota mínima de afecto. Fue una revolución de puntos de vista: los niños, que en el mundo antiguo sólo eran un medio, se habían convertido en un fin en sí mismos, en el objetivo soberano» [pàgs. 64-65].


dilluns, 12 de novembre del 2018

Patria

Aramburu, Fernando, Patria
(2016)



«Lo veo como una pérdida de tiempo. Me han hecho tanto daño que no me pueden cerrar ninguna herida. Todo mi cuerpo es una herida. No creo que te lo tenga que explicar. Y si al final me quedara una cicatriz, sería como la de quien se quemó por completo. Yo entera sería una cicatriz» [pàg. 130].

«¿Cuándo, dónde? Si se lo propusiera, podría ponerle fecha. Todos los hechos de su vida han ocurrido a una determinada distancia temporal del asesinato de su padre. Terminó la carrera siete años antes de, participó en aquel congreso de cirugía cardiovascular en Múnich nueve años después de. Igual que los hechos históricos en relación con el nacimiento de Jesucristo» [pàg. 296].

«- Algún día no muy lejano pocos recordarán lo que pasó.
»- No te hagas mala sangre, hermano. Es ley de vida. Al final, siempre gana el olvido.
»- Pero nosotros no tenemos por qué ser sus cómplices» [pàg. 555].

«Constató: pedir perdón exige más valentía que disparar un arma, que accionar una bomba. Eso lo hace cualquiera. Basta con ser joven, crédulo y tener la sangre caliente» [pàg. 628].





dimecres, 26 de setembre del 2018

4, 3, 2, 1



Auster, Paul, 4, 3, 2, 1
(2017)



4 3 2 1: Auster, Paul


«Ferguson was not yet five years old, but he alredy understood that the world consisted of two realms, the visible and the invisible, and that the things he couldn't see were often more real than the things he could» [pàg. 43].

«What bothered him most about falling out of the tree was that it needn't have happened. Ferguson could accept pain and suffering when he felt they were neccessary, such as throwing up when he was sick or letting Dr. Guston jab a needle into his arm for a shot of penicillin, but unneccessary pain violated the principles of good sense, which made it both stupid and intolerable» [pàg. 64].

«President Kennedy was dead. [...] The man of the future was dead. Unreal city. [...] Two roads diverged in an unreal city, and the future was dead» [pàg. 178]. 

«The last day of Ferguson's life, August 10, 1960, began with a brief rain shower just after dawn» [pàg. 222].

«But here's where it gets interesting. You take the main road, there's a three-car pileup, traffic is stalled for more than an hour, and as you sit there in your car, the only thing on your mind will be the back road and why you didn't go that way instead. You'll curse yourself for making the wrong choice, and yet how do you really know it was the wrong choice? Can you see the back road? Do you know what's happening on the back road? Has anyone told you that an enormous redwood tree has fallen across the back road and crushed a passing car, killing the driver of that car and holding up traffic for three and a half hours? Has anyone looked at his watch and told you that if you had taken the back road it would have been your car that was crushed and you who were killed? Or else: You took the back road, and the tree fell on the driver just in front of you, and as you sit in your car whishing you had taken the main road, you know nothing about the three-car pileup that would have made you miss your appointment anyway. Or else: There was no three-car pileup, and taking the back road was the wrong choice.
»What's the point of all this, Archie?
»I'm saying you'll never know if you made the wrong choice or not» [pàg. 298].

dissabte, 7 de juliol del 2018

Los ojos vendados



Hustvedt, Siri, Los ojos vendados
(títol original: The Blindfold, 1992. Trad.:Claudio López de Lamadrid) 


«Lo hice a toda prisa, me inventé un nuevo apellido sin vacilar: Davidsen. Me convertí en Iris Davidsen. Lo hice para defenderme, para protegerme de un peligro amorfo, pero el nombre falso acabó por obsesionarme; me llevó a otro lugar, me hizo perder el rumbo y alteró extrañamente todo mi mundo durante un tiempo. Cuando ahora pienso en ello, veo en esa mentira el inicio de todo, una especie de puerta a mi inestabilidad» [pàgs. 13-14]. 


«- Lo que quiere son descripciones de objetos de esa chica, ¿no es cierto? -Me di cuenta de la tensión y la formalidad de mi voz-. No entiendo qué tiene que ver una descripción grabada con el conjunto de su proyecto ni por qué la mujer de la cinta hablaba entre susurros» [pàg. 17].

«- Escucha, Iris. Eso no tiene ningún sentido. ¿Realmente crees que sólo debería fotografiar a niñas con muñecas o a amantes en el parque? ¿Realmente crees que el "sufrimiento humano", como tu lo llamas, está fuera del dominio de la fotografia?
»-No -repuse-. No es que crea eso. Lo que creo es que que tus motivos no son nobles, que no tendrías inconveniente en arriesgar amistades con tal de conseguir el disparo apropiado, que eres como una especie de director escènico» [pàg. 92].

«-Pero por eso estás mal ahora. La ficción no es la vida.
»- Eso no te lo crees ni tú.
»- Me parece que sí.
»- Sabes tan bien como yo que es imposible trazar la línea, que estamos viciados en todo momento por ficciones de todo tipo, que es ineludible.
»- Déjate de sofismas -fue su respuesta-. Existe un mundo palpable.
»- No me refiero a eso -dije-. Me refiero a que resulta difícil distinguirlo, que todo está empañado con nuestros sueños y fantasías» [pàg. 203].

dimecres, 30 de maig del 2018

El asesinato de Sócrates

Chicot, Marcos, El asesinato de Sócrates
(2016)




«[Querefonte y Sócrates] habían comenzado a estudiar con el mismo pedagogo [...] habían hecho juntos el servicio militar. [El padre de Querefonte] había muerto cuando él sólo tenía ocho años» [pàg. 20].

«Era consciente de que en muchas ciudades griegas casi ninguna mujer sabía leer. En la misma Atenas las mujeres recibían menos formación que en Esparta, además de tener menos libertad. [...] A los siete años se llevaban a todos los varones libres a vivir a barracones comunales. A esa edad comenzaban la agogé, la austera y exigente educación espartana que acababa convirtiéndolos en los mejores soldados del mundo» [pàg. 43].

«[Esquilo] La pitonisa había afirmado que moriría porque le caería una casa encima. Esquilo había abandonado la ciudad y no había permitido que hubiera sobre su cabeza un techo más pesado que una simple hilera de cañas. Un año después, mientras estaba sentado en medio del campo, un águila soltó un caparazón de tortuga sobre su cabeza -quizás confundiendo su calva con una roca en la que partirlo- y la "casa de la tortuga" terminó con su vida» [pàg. 82].

«-¿Quieres ir con él? -le preguntó a Alcibíades. Pericles era su tío, además de su tutor desde que había quedado huérfano de padre siendo niño» [pàg. 215].

«La peste había aniquilado a un tercio de la población ateniense, incluyendo a Pericles» [pàg. 264]

«Las ciudades confederadas de Beocia, con la poderosa Tebas a la cabeza, eran enemigas tradicionales de Atenas y aliadas de Esparta» [pàg. 265].

«"Seguro que está pensando en Alcibíades. Critón ha dado en la llaga. -Alcibíades, uno de los jóvenes más brillantes de Atenas, había sido seguidor de Sócrates durante varios años, hasta que había comenzado a despuntar en la Asemblea -Es su proyecto fallido."» [pàg. 268].

«Los hoplitas atenienses se agrupaban por tribus, los diez grupos en los que el reformador Clístenes había dividido a los ciudadanos hacía siete décadas. De este modo, los soldados combatían rodeados de hombres con quienes compartían relaciones de parentesco o vecindad, lo que favorecía que no abandonaran su posición» [pàg. 271].

«Se trataba de Sófocles y su comité de amigos y aduladores. El anciano Sófocles, de setenta y dos años, era el escritor vivo más famoso de Atenas. Sus tragedias habían ganado innumerables premios, y además había sido elegido estratego varios años. En sus campañas militares había obtenido notables victorias, a menudo junto a su contemporáneo Péricles. Casandra lo observó con atención. Al contrario que su padre [Eurípides], Sófocles tenía un carácter abierto y había desarrollado una larga carrera política en Atenas» [pàg. 322].

«Sócrates gruñó disgustado. Aristófanes lo estaba poniendo al mismo nivel que los sofistas, que eseñaban a usar la retórica para imponerse a los adversarios en la Asamblea o en los tribunales, al margen de la justicia del caso o de la veracidad de los argumentos» [pàg. 329].

«En el diálogo que mantuvieron a continuación las Nubes con Sócrates, además de sofista lo llamaron sacerdote de las vaciedades inútiles. También afirmaron que lo atendían por su andar arrogante, su mirar desdeñoso, su sufrimiento en caminar desnudo y la majestad que imprimía a su fisionomía. Acto seguido, Estrepsíades le preguntó a Sócrates si existía Zeus, y él lo negó tajantemente, lo que arrancó del público un murmuro airado.
»-Flaco favor me está haciendo este comediante -rezongó Sócrates» [pàgs. 330-331].

«En la Grecia Clásica cada ciudad seguía su propio calendario, y no coincidían los nombres de los meses ni el día en que comenzaban» [pàg. 350].

«Los eleos eran el pueblo que controlaba el santuario de Olimpia y organizaba los Juegos, que se celebraban cada cuatro años» [pàg. 405].

«Obtener la victoria en los Juegos Olímpicos acarreaba tanta honra y prestigio para el atleta como para su ciudad, que mostraba una gratitud eterna hacia el hombre que le procuraba semejante honor» [pàg. 408].

«Había tres Juegos más en los que participaban todos los griegos: los Juegos Píticos, los Ístmicos y los de Nemea, pero los Juegos Olímpicos eran los más antiguos e importantes. Congregaban durante semanas a decenas de miles de peregrinos, así como a las principales personalidades de la política, el arte y la filosofía. Meses antes de los Juegos, tres heraldos recorrían el mundo griego proclamando la tregua sagrada y anunciando la fecha de inicio de las olimpiadas, algo fundamental teniendo en cuenta que cada ciudad tenía su propio calendario. La tregua sagrada no detenía las guerras, pero sí protegía a quienes viajaban para participar en los Juegos. Dos meses antes de empezar las competiciones, los atletas llegaban a Elis, donde se sometían a un entrenamiento especial bajo la supervisión de los jueces. Posteriormente se trasladaban a Olimpia junto a sus entrenadores y acompañantes, y tras una serie de ritos religiosos daban comienzo los Juegos, que tenían una duración de seis días. [...] El vencedor de la carrera del estadio daba su nombre a cada olimpiada» [pàgs. 410-411 i 413].

«"Parece imposible que haya sido discípulo de Sócrates". El filósofo había sabido ver que el aristócrata adquiría mucha influencia en la Asamblea y había tratado de convertirlo en un político reflexivo y justo, pero todos sus intentos habían resultado inútiles frente a la naturaleza desmesurada de Alcibíades. Hacía ya mucho tiempo que éste había dejado de frecuentar a Sócrates y se había centrado en su carrera política» [pàg. 426].

«Alcibíades había solicitado hacía tres meses un salvaconducto para que le permitiesen entrar en Esparta en condición de asilado. El rey Agis y varios miembros de las familias más influyentes habían aceptado acogerlo, pero muchos espartanos sólo veían en él a uno de los atenienses que más los había perjudicado, además del hecho evidente de que era un traidor a su propia patria» [pàg. 504].

«Unos días después de la rendición, Calícrates condujo un contingente de hoplitas espartanos a los Muros Largos. Su responsabilidad era vigilar que durante el derribo de los muros no se produjeran altercados. De la demolición se encargarían los aliados de Esparta que con tanta furia habían pedido que se exterminara a los atenienses. No habían conseguido aquello, pero al menos ahora parecían satisfechos con la perspectiva de destruir sus murallas: se habían engalando con guirnaldas de flores y reían ruidosamente mientras aguardaban a que él les permitiera comenzar» [pàg. 665].

«-No puedes negar la responsabilidad de Sócrates -estaba diciendo el más fornido-. El régimen de los Treinta Tiranos ha sido el más salvaje que hemos sufrido los atenienses, y su cabecilla fue discípulo de Sócrates.
»Antemión torció el gesto. Hacía cinco años, tras destruir los Muros Largos y las murallas del Pireo, los espartanos impusieron a Atenas un gobierno de treinta oligarcas, que aunque atenienses eran completamente leales a Esparta. En un principio los oligarcas sólo ejecutaron a los líderes demócratas más prominentes que no habían conseguido escapar, pero pronto las ejecuciones se extendieron a todo aquel que consideraban una amenaza para ellos, así como a cualquiera que tuviese riquezas de las que ellos se quisieran apropiar.
»"Critias era su dirigente, y el más despiadado de todos, pero Sócrates no tiene ninguna culpa"» [pàgs. 672-673].

«Perseo contempló a los jueces, que se levantaron y formaron una larga fila. Hasta hacía poco se votaba a mano alzada, pero para que el jurado votara con total libertad se había instaurado un sistema de voto secreto. Todos los jueces recibían para votar dos fichas, cada una de ellas compuesta por un pequeño disco de bronce atravesado por un eje. En la ficha que servía para emitir un voto de culpabilidad, el eje era hueco, y en el otro, macizo. Llevaban cada ficha en una mano, sujetando los ejes entre el pulgar y el índice de modo que taparan las puntas y no se pudiera distinguir cuál tenían en cada mano. [...]
»Los jueces avanzaban lentamente hasta llegar a la posición del arconte. Frente a él habían colocado dos ánforas voluminosas: una de bronce para depositar los votos válidos y otra de madera. Los miembros del jurado metían una mano en cada vasija y soltaban las fichas, de modo que no se sabía cuál depositaban en cada ánfora. A continuación, recibían una chapa de bronce con la que después del juicio cobrarían los tres óbolos que se asignaba a cada juez» [pàgs. 707-708].

«El filósofo subió los escalones con la misma apariencia de tranquilidad que la primera vez. Su proceso era de los llamados "juicios con evaluación", en los que el acusado encontrado culpable tenía derecho a proponer una condena alternativa. A continuación, el jurado votaba entre la pena solicitada por la acusación y la propuesta por el acusado» [pàg. 711].

«Tras la muerte de Sócrates, Atenas se había arrepentido y había actuado contra sus acusadores: el poeta Meleto había sido ejecutado, y a Anito lo habían enviado al exilio. [...] La ciudad había erigido una estatua de bronce del filósofo, y durante diez días habían cerrado por luto las palestras y los gimnasios adonde solía ir a conversar» [pàgs. 744-745].

«Sobre la vida de Sócrates sabemos que, al igual que todos los ciudadanos atenienses, era un ciudadano soldado; es decir, además de su actividad cotidiana -en su caso filosofar- tenía que luchar en el ejército cada vez que lo llamaban a filas» [pág. 750].

«La documentación de que disponemos nos muestra que Anito fue el principal instigador de la acusación contra Sócrates, y parece que el motivo principal fue que consideraba a Sócrates responsable de que su hijo Antemión se rebelara contra él y no quisiera trabajar en su curtiduría como trabajador manual» [pàg. 751].

diumenge, 8 d’abril del 2018

Persuasion

Austen, Jane, Persuasion
(1818)


«The worst of Bath was the number of its plain women. He did not mean that there were  no pretty women, but the number of the plain was out of all proportion. He had frequently observed, as he walked, that one handsome face would be followed by thirty, or five-and-thirty frights; and once, as he had stood in a shop in Bond Street, he had counted eighty-seven women go by, one after another, without there being a tolerable face among them» [pàg. 108].

«"My idea of good company, Mr Elliot, is the company of clever, well-informed people, who have a great deal of conversation -that is what I call good company". "You are mistaken," said he gently, "that is not good company, that is the best. Good company requires only birth, education and manners, and with regard to education is not very nice. Bith and good manners are essential, but a little learning is by no means a dangerous tihng in good company -on the contrary, it will do very well. My cousin, Anne, shakes her head. She is not satisfied. She is fastidious. My dear cousin"» [pàgs. 114-115].

«"Indeed, Mrs Smith, we must not expect to get real information in such a line. Facts or opinions which are to pass through the hands of so many, to be misconceived by folly in one and ignorance in another, can hardly have much truth left"» [pàg. 158].


diumenge, 4 de març del 2018

Em vaig casar amb un comunista

Roth, Philip, Em vaig casar amb un comunista
(títol original: I Married a comunist, 1998, trad. Xavier Pàmies)


«"En la societat", ens ensenyava el senyor Ringold, "pensar és la transgressió més gran de totes". "El pensament crític", afegia, picant la taula amb els nusos dels dits per recalcar cada síl·laba, "és la subversió màxima"» [pàg. 11].

«Només sabeu que en Hitler ha començat alguna cosa. Només sabeu que la junta de reclutamentus ha cridat. ¿Sabeu què crec? Que repetiríeu tot el que han fet els alemanys si fóssiu al seu lloc. Trigaríem una mica més a arribar-hi pel que té de democràtica la nostra societat, però acabaríem sent completament feixistes, amb dictador inclòs, arrossegats pels qui escupen les mateixes estupideses que escopiu vosaltres» [pàg. 65].

«I la idea de la cabanya, al capdavall, no és original de l'Ira, sinó que té una història. És de Rousseau. És de Thoreua. El lenitiu de la cabanya primitiva; el lloc on quedes reduït a l'essència de tu mateix, on retornes -encara que no sigui el lloc d'on véns- per purificar-te i exonerar-te de la lluita; el lloc on et desvesteixes i et desprens del uniformes que has portat i les disfresses que t'has posat, on abandones el baldament i la rancúnia, la contemporització amb el món i la confrontació amb el món, la manipulació que fas del món i el maltractament que en reps» [pàg. 95].

«Li vaig dir que s'ho mirés des de l'òptica darwinista: la ràbia t'ha de fer eficaç; aquesta és la funció que té de cara a la supervivència. És per això que serveix la ràbia; però, si et fa ineficaç, fuge'n com de la pesta» [pàg. 101].

«¿Oi que cada família infeliç és infeliç a la seva manera? Doncs jo em limito a descriure't de quina manera és infeliç aquella família» [pàg. 111].

«Hauria volgut dir-li: "Estàs pendent de l'amenaça que no és. El que a tu t'amenaça no és el capitalisme imperialista, ni els teus actes públics, sinó la teva vida privada. Sempre ha sigut així i sempre ho serà» [pàg. 112].

«El respecte i l'estimació que l'Ira sentia per en Horace Bixton em va fer veure, tot i la meva joventut, que existia un món senzill de gent senzilla i satisfaccions senzilles al qual l'Ira hauria pogut pertànyer i on totes les seves passions enceses, tot allò de què estava dotat (mal dotat) per envestir contra la societat s'hauria pogut adreçar i fins i tot pacificar. Potser amb un fill traçut com en Frank de qui sentir-se orgullós i una dona que sabia caçar i cuinar un esquirol; potser apropiant-se aquesta mena de coses properes, com ara saber-se fer ell mateix la carn; potser portant un granota i una gorra caqui i escoltant com refilen els ocells... Però potser ni tan sols així; potser viure, com en Horace, sense cap gran enemic, hauria resultat per a l'Ira una vida encara més difícil de passar del que ja ho era» [pàg. 246].

«Quan em faig la pregunta de com he arribat on sóc, la resposta em sorprèn: "Escoltant"» [pàg. 274].

«D'aquella habitació se'n treia una impressió clara: la relació entre llibertat i disciplina, la relació entre llibertat i solitud, la relació entre llibertat i càstig» [pàg. 280].

«Quan qui coneixes és un individu que està dominat per una sola idea, que respon d'aquella idea i prou i veu de forma quasi matemàtica què ha de fer per seguir una vida honrada, llavors penses com vaig pensar jo: Aquest és el meu món!» [pàg. 290].

«Li vaig dir que havia passat tota la vida esperant-se que esclatés la guerra de classes, i que havia acabat tenint lloc ni més ni menys que a la sala d'estar de casa seva» [pàg. 318]. 

«Però és així sempre: quan la tragèdia humana s'ha consumat, es deixa a les mans dels periodistes perquè la banalitzin i la converteixin en espectacle» [pàg. 348].

«Guarda't de la utopia de l'aïllament; guarda't de la utopia de la cabanya al bosc, del refugi contra la ràbia i la pena; de la solitud inexpugnable. Així va acabar l'Ira; i molt abans del dia que caigués mort» [pàg. 387].

«- Tot és error; ¿és això, el que vol dir?-vaig dir jo-. Existeix l'error i prou. És l'essència d'aquesta vida. Ningú troba el seu lloc a la vida; la vida consisteix en això.» [pàg. 392].
   


dissabte, 20 de gener del 2018

Closca de nou

McEwan, Ian, Closca de nou
(títol original: Nutshell, 2016, trad. Jordi Martín Lloret)


«La mare que encara he de conèixer, que només conec per dins. Però no en tinc prou, amb això! Tinc ganes de veure-la per fora. Les superfícies ho són tot» [pàg. 18]

«Quan l'amor es mor i un matrimoni queda convertit en ruïnes, la primera víctima és la memòria honesta, el record imparcial de la veritat. Massa inadequat, massa incriminatori per al present. És l'espectre de la felicitat passada en el banquet del fracàs i la desolació» [pàg. 80]

«El mort no estima ningú, res. Tan aviat com surti d'aquí i pugui voltar al meu aire potser provo d'escriure una monografia. El món demana a crits empiristes joves» [pàg. 112]

dimecres, 10 de gener del 2018

A la caça de l'ovella

Murakami, Haruki, A la caça de l'ovella
(títol original Hitsujiwo meguru bôken, 1982, trad. Albert Nolla)


«Nosaltres no som balenes: aquesta és una tesi fonamental per a la meva vida sexual» [pàg. 37].

«- La cosa anirà d'ovelles -va dir-. De moltes ovelles i d'una en concret.
»- ¿D'ovelles?
»- Sí -va dir mentre em passava la cigarreta. Hi vaig fer una pipada i la vaig esclafar al cendrer.- I llavors començarà l'aventura» [pàg. 60].

«Hi ha somnis simbòlics i una realitat simbolitzada per aquests somnis. O bé hi ha una realitat simbòlica i somnis simbolitzats per aquesta realitat. Els símbols són com els alcaldes honorífics de l'univers dels cucs tubifex. En lúnivers dels cucs tubifex no és estrany que una vaca lletera busqui unes estenalles, i fins i tot pot ser que les trobi. Això no és problema meu» [pàg. 91].

«Hi havia moltes coses que no sabia. Fer anys no et fa pas més llest. Tal i com va escriure un escriptor rus, el caràcter et pot canviar, però la mediocritat és invariable. Els russos a vegades diuen coses molt encertades. Potser les pensen tot l'hivern» [pàg. 124].

«El món és mediocre. Això és indubtable. Ara bé, ¿el món ha estat mediocre des de l'origen? De cap manera. L'origen del món és el caos, i el caos no és mediocre. El procés que ens ha dut fins a la mediocritat va començar quan els humans van separar la vida quotidiana dels mitjans de producció. I llavors, quan Karl Marx va introduir el concepte de proletariat, va acabar de consolidar la mediocritat» [pàg. 144-145].

«-El Patró me'l va donar fa uns quants anys -va dir en sec el xofer.
»-¿El què?
»-El número de telèfon de Déu.
»Vaig deixar anar un sospir a penes audible. ¿Qui era el boig: ells o jo?
»-¿L'hi va donar només a vostè, en secret?
»- Exacte. Només a mi, en secret. És una gran persona. ¿També vol saber-lo?
»- Si pot ser... -vaig dir.
»-Va. l'hi dic. El prefix de Tòquio, i 9-4-5...
»- Un moment -vaig dir. Vaig treure la llibreta i el bolígraf i vaig apuntar el número» [pàg. 164].

«-Mix, mix -va fer el xofer, sense allargar la mà.- ¿Com es diu?
»-No té nom.
»-Llavors, ¿com el criden?
»-No el cridem -vaig dir-. Hi és hi prou.
»- Però no es deu estar sempre quiet. Segur que es mou per voluntat pròpia, no? És estrany que una cosa que es mou per voluntat pròpia no tingui nom.
»- Les sardines es mouen per voluntat pròpia i no en tenen pas.
»-Bé, entre les sardines i els humans no hi ha cap vincle emocional. A més, encara que les cridessin pel nom, no el sentirien. Però bé, cadascú fa el que vol.
»-¿O sigui que, segons vostè, els animals que es mouen per voluntat pròpia, tenen un vincle emocional amb els humans i hi senten tenen dret a tenir nom?
»-Exacte -va respondre el xofer, assentint uns quants cops, convençut-. ¿Què els sembla si li poso el nom que vulgui?
»-Cap problema. Però ¿quin nom li posarà?
»-¿Què els sembla Sardina? De fet, fins ara l'han tractat com si ho fos...» [pàg. 194].