(títol original: Riquet à la houppe, trad. Sergi Pàmies, 2016)
«A
la esposa solía entristecerle no haber tenido hijos. Honorat la consolaba
diciéndole:"Nosotros somos nuestros hijos"» [pàg. 11].
«-Nuestro hijo es inteligente -declaró ella.
»Tenía razón: la criatura poseía esa forma superior de
inteligencia que deberíamos denominar "sentido del otro". La
inteligencia clásica rara vez incluye esta virtud, comparable a la facilidad
para los idiomas: los que la tienen saben que cada persona constituye un
lenguaje específico y que es posible aprenderlo a condición de asimilarlo con
la más extrema meticulosidad del corazón y de los sentidos. Esa es también la
razón por la cual proviene de la inteligencia: se trata de comprender y
conocer. Los inteligentes que no desarrollen este acceso al prójimo se
convertirán, en el sentido etimológico del término, en idiotas: seres centrados
en sí mismos. La época actual rebosa de idiotas inteligentes y la sociedad
consigue que echemos de menos a los entrañables imbéciles de antaño» [pàg. 12].
«El sufrimiento y la injusticia siempre han existido. Con las
mismas buenas intenciones que cimientan el infierno, la época moderna ha
secretado atroces pomadas verbales que, en lugar de curar, extienden la
superficie del mal y producen una especie de irritación permanente en la piel
del desdichado. A su dolor se le añade una nube de mosquitos» [pàg. 23].
«La gente no es indiferente a la belleza extrema: la detesta a
conciencia. A veces el muy feo puede despertar una ligera compasión; el muy
guapo, en cambio, irrita sin piedad. La clave del éxito radica en una ligera
belleza que no moleste a nadie» [pàg. 53].
«Al parecer los tesoros japoneses están concebidos para ser
admirados en la oscuridad» [pàg. 61].
«[Mirar] Se trataba de observar fijamente cualquier objeto,
preferentemente el más anodino, hasta que este revelaba su secreto. Para ella
no existían cosas insignificantes, solo existían cosas que no habían sido
observadas con el grado de profundidad necesario para hacer emerger su
extrañeza» [pàg. 110].
Le agradezco mucho esta entrada.
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