Stendhal
Rojo y Negro
Andorra, Cículo de Lectores, 1965
(1a ed. Le rouge et le noir, 1830)
"No tengo verdadera firmeza de carácter -se decía, y era ésta la duda que le causaba más dolor-. No soy de la madera de que están tallados los grandes hombres, puesto que temo que ocho años empleados en ganarme el pan puedan quitarme la sublime energía que impulsa a realizar las grandes hazañas" (pàg. 82).
"Por una o dos veces, durante aquella escena decisiva, la señora De Renal estuvo a punto de sentir alguna simpatía por la desgracia real de aquel hombre que durante doce años había sido su amigo. Pero las verdaderas pasiones son egoístas" (pàg. 143).
"Hija de un hombre de talento, que podía ser ministro y devolver sus bosques al clero, la señorita de La Mole había sido objeto, en el colegio del Sagrado Corazón, de las mayores adulaciones. Esta desgracia no puede contrarrestarse jamás. Habían llegado a convencerla de que con sus condiciones de nacimiento, de fortuna, etc., tenía que ser más dichosa que las demás. Ésta es la causa del hastío de los príncipes y de todas sus locuras" (pàg. 330).
"Los buenos modales de París han hallado el secreto de estropearlo todo, hasta el amor" (pàg. 357).
