Nesbø, Jo, Cuchillo
(títol original: Kniv, traducció Lotte Katrine Tollefsen, 2019)
Extensió virtual de memòries precàries que es resisteixen a deixar escapar experiències viscudes a través de la lectura
Carmen Laforet, Nada
(Barcelona, 1945)
《Ena le tendió la mano y los dos se estuvieron mirando, callados. Los ojos de Ena fosforecían como los de un felino. Me empezó a entrar miedo. Era algo helado sobre la piel. Entonces fue cuando tuve la sensación de que una raya, fina como un cabello, partía mi vida y como a un vaso la quebraba》[pág. 173].
《La vida volvía a ser solitaria para mí. Como era algo que parecía no tener remedio, lo tomé con resignación. Entonces fue cuando empecé a darme cuenta de que se aguantan mucho mejor la contrariedades grandes que las pequeñas nimiedades de cada día》[pág. 175].
《Todo esto pertenecía ya al pasado (alguna vez me aterraba pensar en cómo los elementos de mi vida aparecían y se disolvían para siempre apenas empezaba a considerarlos como inmutables). Las reuniones de amigos en casa en Ena dejaron de hacerse en virtud de la sombra amenazadora del final de curso que se nos venía encima. Y ya no se habló más entre Ena y yo de la cuestión de que yo volviera a su casa》[pág. 177].
《Tienes que comprender que yo puedo escoger mis propios amigos, y Roman (yo no lo niego) me interesa muchísimo, por razones particulares y por su genialidad y...
》- Es una persona mezquina y mala.
》- Yo no busco en las personas ni la bondad ni la buena educación siquiera... aunque creo que esto último es imprescindible para vivir con ellas. Me gustan las gentes que ven la vida con ojos distintos que los demás, que consideran las cosasde otro modo que la mayoría... 》[pág. 187].
《Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme. Una tremenda congoja fue para mí lo único real en aquellos momentos》[pág. 243].
《Yo tuve que sonreírme. En pocos días la vida se me aparecía distinta a como la había concebido hasta entonces. Complicada y sencillísima a la vez. Pensaba que los secretos más dolorosos y más celosamente guardados son quizá los que todos los de nuestro alrededor conocen. Tragedias estúpidas. Lágrimas inútiles. Así empezaba a aparecerme la vida entonces》[pág. 279].
《Bajé las escaleras, despacio. Sentía una viva emoción. Recordaba la terrible esperanza, el anhelo de vida con que las había subido por primera vez. Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces》[pág. 305].
Shari Lapena, Alguien a quien conoces
(títol original: Someone We Know, traduït per Martín Schifino, 2021)
(Títol original: Bieguni, Cracòvia, 2007. Traducció del polac d'Agata Orzeszek)
«Pero hoy sé algo a ciencia cierta: quien busque un orden, que evite la psicología. Más vale que opte por la fisiología o la teología, así tendrá al menos una base sólida, ya sea en la materia o en el espíritu; no tropezará con la psique. La psique es un objeto de estudio muy resbaladizo.
»Tenían razón quienes afirmaban que esta carrera no se elegía con vistas a una salida laboral, por curiosidad o vacación de ayudar a la gente, sino por un motivo diferente, muy sencillo. Sospecho que todos teníamos alguna tara oculta en nuestro más profundo interior, aunque seguramente aparentábamos ser jóvenes inteligentes y sanos» [pág. 17].
«Otro hombre, tímido y afable, me dijo que siempre se llevaba un libro de Cioran en sus viajes de trabajo, uno de esos compuestos de textos brevísimos. En los hoteles lo dejaba en la mesilla de noche y al despertarse lo abría al azar y encontraba la divisa que regiría el día. Opinaba que los ejemplares de la Biblia de los hoteles europeos debían ser sustituidos por Cioran cuanto antes»[pág. 28].
«... San Agustín, quien (siendo Obispo de Hipona Africana, por lo que hallábase no muy lejos) peregrinaba por aquel País sembrando la semina de la Santa Fe Cristiana, como claramente dice en su Sermón dirigido in Eremo (en el desierto) a la Hermandad Agustiniana por él fundada.. "Obispo era de Hipona, y con varios siervos de Cristo viajé a Etiopía para predicar el santo Evangelio de Jesucristo; y vimos allí numerosos varones y féminas sin cabeza, mas con enormes ojos en el pecho, siendo el resto de sus miembros parecidos a los nuestros"» [paǵs. 72-73].
«Existen países en que la gente habla inglés. Pero no lo hablan como nosotros, que tenemos nuestra propia lengua, escondida en neceseres y equipajes de mano, y usamos el inglés solo cuando estamos de viaje, en países extraños y con gentes extrañas. Resulta difícil imaginarlo, pero el inglés es ¡su verdadera lengua! A menudo la única. No tienen a qué volver ni a qué recurrir en los momentos de zozobra.
»¡Cómo de perdidos deben de sentirse en un mundo en que todo manual de instrucciones, cada palabra de la canción más tonta, el menú de cualquier restaurante [...] están en su lengua privada! [...]
»Existen ya planes, según he oído, para protegerlos, para concederles incluso una lengua minoritaria, una de esas lenguas muertas que nadie necesita, para que tengan algo propio, solo para ellos» [págs. 171-172].
«La nueva era comenzó en 1542, aunque por desgracia nadie se percató de ello; no coincidía con aniversario redondo alguno, ni siquiera con el fin del siglo, tampoco revestía interés desde el punto de vista numerológico: apenas el número tres. Pero fue en aquel año cuando aparecieron los primeros capítulos de De revolutionibus orbium coelestium de Copérnico y la totalidad de De humani corporis fabrica de Vesalio. [...] los mapas del mundo, tanto el exterior como el interior, ya estaban trazados» [págs. 176-177].
Millás, Juan José, Papel Mojado
(Madrid, 2000)
Matín Gaite, Carmen, Caperucita en Manhattan
(Siruela, 1998)
《A veces lo que sueño creo que es verdad, y lo que me pasa me parece que lo he soñado antes... Además, lo que ha pasado no está escrito en ninguna parte y al fin se olvida. En cambio, lo que está escrito es como si hubiera pasado siempre (Elena Fortún, Celia en en colegio)》[pág. 33, cita que inicia la 1a parte].
《Pero ¿a qué llaman vivir? Para mi vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta coen como hacía el Pato Donald... Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar... y vivir es reírse》[pág. 114].