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dissabte, 9 de maig del 2026

El hechizo de Lily Dahl

 Hustvedt, Siri, El hechizo de Lily Dahl

(títol original: The Enchamtment of Lily Dahl, 1996, trad. Javier Calvo, 2025)


"-Tiene gracia lo de Marilyn. Nadie se alegraría mucho si estuviera viva, salvo quizá yo. ¿Sabes eso de que en la prensa amarilla siempre están encontrando a Elvis y a JFK vivos y viviendo en Sudamérica o algo así? Pues a Marilyn nunca la encuentran, aunque sea igual de famosa. Y no la encuentran porque no quieren encontrarla vieja"[pág. 136]. 

"-Creo que está bien, porque tienes las viñetas con las historias, y eso cuenta un poco de la historia de este lugar. No son solo retratos de gente.
- ¿Aunque las historias no sean todas ciertas, como las de Howard?
- Este sitio vive de las historias que no son ciertas. Mi abuelo siempre me decía: "El disparate de un hombre es la verdad de otro".
- ¿Era relativista?- quiso saber Ed.
Lily se quedó perpleja.
-No -dijo-. Era socialista. Su héroe era Thorstein Veblen" [págs. 137-139]. 

"-Creo que lo importante no es lo que pasa en tu vida, sino la forma en que te imaginas lo que pasa, el color que les das a los acontecimientos. Es un poco como la idea del bebé cambiado al nacer, ahora que pienso. Tiene algo de sustitución. Cuando trabajaba en aquel hotel y hacía las camas para la gente y les limpiaba los retretes y les recolocaba los perfumes y los jabones y les vaciaba los ceniceros en unna cubeta, me sentía humillada en todo momento porque me imaginaba que estaba destinada a otra cosa. Pero la verdad es que no tenía razón para hacerlo. Era una chica pobre de un sitio rural perdido de Dakota del Sur. Pero había leído muchos libros, y aquellas historias escribieron la mía, fíjate" [pág. 158]. 

"- No te lo tomes demasiado a mal -dijo Dolores por fin-. Hay cosas mucho peores en este mundo que esa clase de juegos. Hay muchos hombres en este pueblo que tienen algún juego que que nadie quiere jugar con ellos. Si alguien lo sabe, soy yo. Es algo que no hace daño a nadie y a ellos los reconforta. No me avergüenzo. -Hizo una pausa-. Lo gracioso del tema es que incluso los tíos raros caen en categorías. No hay nada nuevo bajo el sol. Es para no creérselo. -Levantó la mano del volante y la agitó. 
- Pero esconderte es tu juego, Dolores, no el de Ed.
Dolores redujo la velocidad.
- Para jugar hacen falta dos, cielo" [pág. 289].

" Eileen estaba tremblando, pero reanudó su discurso. Contó que a Martin le encantaba la carpintería, los libros y los animales. Lily no sabía lo de los animales, pero aceptó la palabra de la hermana. Todo es verdad, pensó, y al mismo tiempo todo es mentira. Eileen quería rememorar a Martin y contar la verdad, pero Lily tenía la sensación de que podías escarbar y escarbar y hablar y hablar hasta el día del Juicio Final y aun así no encontrarías ningún Martin "real"; no podrías saber qué había habido allí en realidad [pág 361].     

Valoració: 4/5. Magnífica recreació de personatges, Hustvedt et submergeix en un ambient molt peculiar dels Estats Units rural. 

dijous, 15 de juny del 2023

Un país bañado en sangre

Auster, Paul i Ostrander, Spencer, Un país bañado en sangre

(títol original: Bloodbath Nation. Trad.: Gómez Ibánez, Benito, 2023).


"Las imágenes que acompañan el texto de este libro son fotografías del silencio. A lo largo de dos años, Spencer Ostrander emprendió varios viajes largos por todo el país para fotografiar el emplazamiento de más de treinta tiroteos masivos ocurridos en las últimas décadas. Las fotografías son notables por la ausencia de figuras humanas y por el hecho de que en ningún sitio haya a la vista ni siquiera la sugerencia de un arma. Son retratos de edificios, construcciones sombrías a veces, desagradables, emplazadas en paisajes norteamericanos anodinos, neutrales: estructuras olvidadas donde hombres con fusiles y pistolas perpetraron horrendas matanzas, consiguieron brevemente la atención del país y cayeron luego en el olvido hasta que apareció Ostrander con su cámara y las transformó en lápidas de nuestro dolor colectivo" [pàgs. 7-8].

"En cuanto a mi padre, retraído en su mayor parte, trabajó mucho para transformar su taller de reparación de radios en un negocio de electrodomésticos propiamente dicho, siguió siendo un soltero irresponsable e independiente, y vivió en casa de su madre hasta los treinta y tres años. En 1946 se casó con mi madre, de veintiuno, mujer a quien presuntamente adoraba pero no podía amar, porque para entonces era un hombre solitario, fracturado, cuyo paisaje interior era tan tenebroso que vivía distanciado de los demás, cosa que no lo hacía apto para el matrimonio, de modo que mis padres acabaron divorciándose, y, siempre que pienso en la fundamental bonhomía de mi padre y en lo que podría haber llegado a ser de haberse criado en otras circunstancias, también pienso en la pistola que mató a mi abuelo: la misma arma que destrozó la vida de mi padre [pàg. 27].

"Según una reciente estimación del hospital pediátrico del Philadelphia Research Institute, actualmente hay 393 millones de armas de fuego en poder de residentes en Estados Unidos: más de una para cada hombre, mujer y niño de todo el país" [pàg. 59].

"Automóviles y armas de fuego son los dos pilares de nuestra mitología nacional más profunda, porque el coche y la pistola o el fusil representan cada uno por su cuenta una idea de libertad y autonomía individual, las formas más emocionantes de autoexpresión de que disponemos: atrévete a pisar a fondo el acelerador y de pronto estás circulando a una velocidad de ciento cuarenta kilómetros por hora; flexiona el dedo índice en torno al gatillo d tu Glock o de tu AR-15 y el mundo es tuyo. Tampoco nos cansamos de ver esas cosas ni de pensar en ellas. Los dos elementos más apreciados de las películas norteamericanas son desde hace mucho el tiroteo y la persecución de coches, y, por muchas veces que nos perdamos en el espectáculo de esas emociones fuertes que, hábilmente orquestradas, se representan en la pantalla, seguimos volviendo por más" [pàgs. 63-64].

"Tres quintas partes de una persona. Cómo me hubiera gustado escuchar las conversaciones de aquellos hombres ilustrados mientras hilaban fino para determinar qué fracción de vida humana debían asignar a un esclavo" [pàg. 77].

"Lo que nos lleva a la Segunda Enmienda, esa frase ambíguamente formulada, extrañamente puntuada, que aparece en la primera página de la Declaración y que se ignoró durante la mayor parte de nuestra historia hasta que dejó de ignorarse y de pronto, como de la noche a la mañana, se convirtió en el elemento más conflictivo del debate sobre las armas que mantiene dividido al país desde hace cinquenta años: "Siendo necesaria una milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas".
Mares de tinta se han derramado en una creciente oleada de argumentos y refutaciones sobre el significado de esas palabras" [pàg. 79]. 

"He visto en vídeo su discurso y me parece eficaz y de una sinceridad conmoverdora, pero cuando la multitud de nueve mil asociados aclamaba cada uno de sus comentarios, yo seguía pensando en lo que él mismo había dicho después de su propia experiencia de disparar por primera vez contra alguien: "No estamos hechos para arrebatar la vida a otra persona. Eso hace daño. Nos cambia". Y, sin embargo, adopta la postura de la ANR conforme los norteamericanos tienen el derecho de armarse contra las intenciones asesinas de los demás" [pàg. 140]. 



diumenge, 4 de març del 2018

Em vaig casar amb un comunista

Roth, Philip, Em vaig casar amb un comunista
(títol original: I Married a comunist, 1998, trad. Xavier Pàmies)


«"En la societat", ens ensenyava el senyor Ringold, "pensar és la transgressió més gran de totes". "El pensament crític", afegia, picant la taula amb els nusos dels dits per recalcar cada síl·laba, "és la subversió màxima"» [pàg. 11].

«Només sabeu que en Hitler ha començat alguna cosa. Només sabeu que la junta de reclutamentus ha cridat. ¿Sabeu què crec? Que repetiríeu tot el que han fet els alemanys si fóssiu al seu lloc. Trigaríem una mica més a arribar-hi pel que té de democràtica la nostra societat, però acabaríem sent completament feixistes, amb dictador inclòs, arrossegats pels qui escupen les mateixes estupideses que escopiu vosaltres» [pàg. 65].

«I la idea de la cabanya, al capdavall, no és original de l'Ira, sinó que té una història. És de Rousseau. És de Thoreua. El lenitiu de la cabanya primitiva; el lloc on quedes reduït a l'essència de tu mateix, on retornes -encara que no sigui el lloc d'on véns- per purificar-te i exonerar-te de la lluita; el lloc on et desvesteixes i et desprens del uniformes que has portat i les disfresses que t'has posat, on abandones el baldament i la rancúnia, la contemporització amb el món i la confrontació amb el món, la manipulació que fas del món i el maltractament que en reps» [pàg. 95].

«Li vaig dir que s'ho mirés des de l'òptica darwinista: la ràbia t'ha de fer eficaç; aquesta és la funció que té de cara a la supervivència. És per això que serveix la ràbia; però, si et fa ineficaç, fuge'n com de la pesta» [pàg. 101].

«¿Oi que cada família infeliç és infeliç a la seva manera? Doncs jo em limito a descriure't de quina manera és infeliç aquella família» [pàg. 111].

«Hauria volgut dir-li: "Estàs pendent de l'amenaça que no és. El que a tu t'amenaça no és el capitalisme imperialista, ni els teus actes públics, sinó la teva vida privada. Sempre ha sigut així i sempre ho serà» [pàg. 112].

«El respecte i l'estimació que l'Ira sentia per en Horace Bixton em va fer veure, tot i la meva joventut, que existia un món senzill de gent senzilla i satisfaccions senzilles al qual l'Ira hauria pogut pertànyer i on totes les seves passions enceses, tot allò de què estava dotat (mal dotat) per envestir contra la societat s'hauria pogut adreçar i fins i tot pacificar. Potser amb un fill traçut com en Frank de qui sentir-se orgullós i una dona que sabia caçar i cuinar un esquirol; potser apropiant-se aquesta mena de coses properes, com ara saber-se fer ell mateix la carn; potser portant un granota i una gorra caqui i escoltant com refilen els ocells... Però potser ni tan sols així; potser viure, com en Horace, sense cap gran enemic, hauria resultat per a l'Ira una vida encara més difícil de passar del que ja ho era» [pàg. 246].

«Quan em faig la pregunta de com he arribat on sóc, la resposta em sorprèn: "Escoltant"» [pàg. 274].

«D'aquella habitació se'n treia una impressió clara: la relació entre llibertat i disciplina, la relació entre llibertat i solitud, la relació entre llibertat i càstig» [pàg. 280].

«Quan qui coneixes és un individu que està dominat per una sola idea, que respon d'aquella idea i prou i veu de forma quasi matemàtica què ha de fer per seguir una vida honrada, llavors penses com vaig pensar jo: Aquest és el meu món!» [pàg. 290].

«Li vaig dir que havia passat tota la vida esperant-se que esclatés la guerra de classes, i que havia acabat tenint lloc ni més ni menys que a la sala d'estar de casa seva» [pàg. 318]. 

«Però és així sempre: quan la tragèdia humana s'ha consumat, es deixa a les mans dels periodistes perquè la banalitzin i la converteixin en espectacle» [pàg. 348].

«Guarda't de la utopia de l'aïllament; guarda't de la utopia de la cabanya al bosc, del refugi contra la ràbia i la pena; de la solitud inexpugnable. Així va acabar l'Ira; i molt abans del dia que caigués mort» [pàg. 387].

«- Tot és error; ¿és això, el que vol dir?-vaig dir jo-. Existeix l'error i prou. És l'essència d'aquesta vida. Ningú troba el seu lloc a la vida; la vida consisteix en això.» [pàg. 392].