dissabte, 7 de juliol del 2018

Los ojos vendados



Hustvedt, Siri, Los ojos vendados
(títol original: The Blindfold, 1992. Trad.:Claudio López de Lamadrid) 


«Lo hice a toda prisa, me inventé un nuevo apellido sin vacilar: Davidsen. Me convertí en Iris Davidsen. Lo hice para defenderme, para protegerme de un peligro amorfo, pero el nombre falso acabó por obsesionarme; me llevó a otro lugar, me hizo perder el rumbo y alteró extrañamente todo mi mundo durante un tiempo. Cuando ahora pienso en ello, veo en esa mentira el inicio de todo, una especie de puerta a mi inestabilidad» [pàgs. 13-14]. 


«- Lo que quiere son descripciones de objetos de esa chica, ¿no es cierto? -Me di cuenta de la tensión y la formalidad de mi voz-. No entiendo qué tiene que ver una descripción grabada con el conjunto de su proyecto ni por qué la mujer de la cinta hablaba entre susurros» [pàg. 17].

«- Escucha, Iris. Eso no tiene ningún sentido. ¿Realmente crees que sólo debería fotografiar a niñas con muñecas o a amantes en el parque? ¿Realmente crees que el "sufrimiento humano", como tu lo llamas, está fuera del dominio de la fotografia?
»-No -repuse-. No es que crea eso. Lo que creo es que que tus motivos no son nobles, que no tendrías inconveniente en arriesgar amistades con tal de conseguir el disparo apropiado, que eres como una especie de director escènico» [pàg. 92].

«-Pero por eso estás mal ahora. La ficción no es la vida.
»- Eso no te lo crees ni tú.
»- Me parece que sí.
»- Sabes tan bien como yo que es imposible trazar la línea, que estamos viciados en todo momento por ficciones de todo tipo, que es ineludible.
»- Déjate de sofismas -fue su respuesta-. Existe un mundo palpable.
»- No me refiero a eso -dije-. Me refiero a que resulta difícil distinguirlo, que todo está empañado con nuestros sueños y fantasías» [pàg. 203].

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