diumenge, 28 d’agost del 2016

EL MURCIÉLAGO

NESBØ, JO, El murciélago; Barcelona, Penguin Random House, 2016.
[Títol original: Flaggermussmannen, 1997]



«-¿Feria agraria? Tengo una cita esta noche, Andrew.
»- ¿Ah, sí? Con Miss Suecia, supongo… Relájate, acabaremos enseguida. Por cierto, supongo que, como representante de la autoridad, conoces las consecuencias de iniciar una relación íntima con un testigo presencial.
»- Lógicamente, la cena forma parte de la investigación. No hace falta decirlo. Surgirán preguntas importantes.
»- Por supuesto». (pàg. 47)

«-Cada vez que resuelves un caso de asesinato te haces un poco de daño. Por desgracia, en general hay más miseria humana e historias tristes que móviles maliciosos de lo que cualquiera imaginaría al leer las novelas de Agatha Christie. Al principio me consideraba un caballero justiciero, en cambio ahora hay ocasiones en que me siento más como un basurero. Los asesinos suelen ser tipos miserables y resulta fácil encontrar al menos diez razones que les han llevado a ser como son. En general, el sentimiento que acaba embargándote es la frustración. Frustración por el hecho de que no se contentan con destruir su propia vida, sino que tienen que llevarse por delante a los demás en su caída». (pàg. 61)

«¿Tenía perturbadas las facultades del alma, una expresión típicamente noruega? ¿En otras partes del mundo los tribunales juzgaban la calidad del alma?» (pàg. 78)

«-Narahdarn –repitió Yong-. El símbolo de la muerte de los aborígenes, el murciélago». (pàg. 199)

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