Nothom, Amélie, Los nombres epicenos
(títol original: Les prénoms épicènes, trad. Sergi Pàmies, 2018)
"Desenojarse es el tipo de verbo que solo tolera la negación. Nunca leeréis que alguien se desenoja. ¿Por qué? Porque el enojo es algo valioso, que nos proteje de la desesperación" [pág. 7].
"Saberlo era una cosa pero formularlo lo cambiaba todo. Pese a la calma y la falta de sorpresa, las palabras producían un efecto considerable" [pág. 42].
"Un poeta cantaba sus poemas acompañado por su lira. Así las memorizaba sin necesidad de escribirlas. [...] El poeta era simultáneamente el poema, la música y el texto. Para pasar a la posteridad, tenía que conocer a otro poeta y se debía transmitir su arte por contagio. La poesía de éxito tenía mucho que ver con una epidemia. El mal poeta solo creaba un virus inofensivo, no contagiaba a nadie" [pág.51].
"Tengo once años. Me quedan siete años en esta cárcel. ¿Cómo voy a soportarlo?
A modo de respuesta, un intenso frío se apoderó de ella. Existe un pez llamado celacanto que tiene el poder de extinguirse durante años si su biotopo se vuelve demasiado hostil: se deja vencer por la muerte a la espera de las condiciones para su resurección. Sin saberlo, Épicéne recurrió a la estrategia del celacanto. Cometió aquel suicidio simbólico que consiste en quedar entre paréntesis. Aquel asesinato invisible es mucho más frecuente de lo que se pueda pensar. Al no identificarse como lo que es, en general se interpreta como un síntoma anticipado de la adolescencia" [pág. 59].
"-Parece que es usted buena en eso.
- ¿Y qué cambia eso? Puedes llegar a detestar aquello en lo que eres una virtuosa" [pág. 80].
"-Siéntete orgullosa de haber amado, mamá. La persona que ama es siempre la másfuerte" [pág. 107].

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada